Los ritos del carnaval quebradeño del noroeste argentino tienen como figura central al diablo, pero no en su version ligada al mal, sino a la picardia, a la diversion y al exceso. Por eso lo llaman “Pujllay”, que en quechua significa “juego”. Es un diablito popular que renace todos los años en desentierro ritual. Pariente directo del Dionisos griego y del Arlequin de la Comedia del Arte Italiana; ser pagano ideal para jugar con titeres una farsa con aires de Goldoni y mascaras arquetipicas que encarnan en personajes de nuestra tierra.
"Amor de Carnaval" nos cuenta la historia de un viejo curandero, Don Artemio, que cansado de estar solo en Carnaval, decide hacer un pacto con el diablo. Pero desentierra para eso a Pujllay, el diablito de carnaval, que lo sumerge en una serie de enredos donde participan otros personajes del pueblo, que también esperan la llegada del Carnaval.
Participan junto a Pablo Sáez, autor de la obra e intérprete Blanca Vega, interprete; Viviana Troya, escenógrafa; y Darío Poletti, como músico invitado.
Construccion de un personaje con modelado en arcilla y copia en cartapesta